“Las relaciones son más difíciles ahora porque ya nadie se toma el tiempo en enamorar; las conversaciones se convierten en textos, los argumentos en llamadas, los sentimientos en indirectas. La palabra amor es utilizada fuera de contexto, la inseguridad se volvió una forma de pensar, los celos en hábito, engañar en accidente, y ser lastimado, ahora es algo natural”

@coffe_lector

 

Todo escrito que habla de libros es hijo de otro o de alguna frase suelta por ahí, de esta forma surgió este texto, primero una frase en Instagram, después el libro que tenía en espera desde hace un par de semanas, para escribir tomamos referencias de aquí y de allá, los libros son como el tomar un buen vino, toda la botella y contenido está lleno de conexiones.

Somos seres que vamos haciendo diferentes conexiones todo el tiempo, personales y psíquicas, nuestro cerebro recibe y almacena todo el tiempo, olores, colores, sensaciones, etc. conectamos consientes o inconscientes, pero lo hacemos, de eso se trata la vida. Es como dedicar una canción y de repente al paso del tiempo suena en la calle …y esa canción se convierte en persona o momento.

Siempre que me enfrento a alguna lectura, relaciono personas o hechos, son parte de los beneficios de leer. Imaginar y colocarte en la piel del personaje que no tiene un rostro y tú dibujas alguno, el tuyo o de alguien más.

Buscando temas para poder escribir cae a mis manos un libro que me llamó la atención, primero por la portada y después por su descripción, no lo solté hasta terminarlo en 3 días.

¿Y si fuéramos nosotros? Es el título, los autores Becky Albertalli y Adam Silvera, sólo conozco el trabajo de Becky por el libro “Love, Simon” que se convirtió en película y conmovió a muchos adolescentes quienes comienzan a descubrirse en las grandes ligas del amor.

Cuando se es adolescente los amores son enormes, pasionales, llenos de momentos, anécdotas, todo de una manera extraordinaria, con algunos mencionamos al recordar “fue el amor de mi vida” pero sólo teníamos 16 años, Dios, que equivocados estamos, tenemos 60 años más para subrayar quién en la lista de amores, es el gran amor, sin embargo, hay muchos a lo largo de la vida, depende, ¿cuántas vidas queremos vivir?, aunque suene en pleonasmo. El amor de la vida somos nosotros mismos, y en el trayecto vamos compartiendo pedazos de ese amor y se convierten en parte de él mismo.

¿Y si fuéramos nosotros? Tiene una particularidad, está escrito por dos autores, sus personajes se encuentran en una gran ciudad, Nueva York, todas las grandes historias de amor surgen en lugares extraordinarios, reales o imaginarios, este texto puede ser un musical de Broadway con toda una orquesta tocando las canciones que se mencionan en el libro, los fanáticos escucharan las canciones y estoy seguro googlearan los lugares y tiendas ¿en verdad existen? O ¿son producto de la imaginación de Albertalli y Silvera?  No sabemos. Su lectura es sencilla, narrada desde los dos protagonistas Arthur y Ben, sí, una pareja gay, dos mundos tan distintos y familiares, Arthur judío, Ben mezcla entre puertorriqueño y americano, pero hay momentos en que no sabes quién de los dos habla, sus pensamientos y añoranzas son una misma voz.

Esta lectura me recuerda a los libros de John Green, autor de “Bajo la misma estrella o Ciudades de papel” los protagonistas son adolescentes que viven sus recuerdos, memorias y que, al concluir la lectura, nos hacen pensar ¿qué pasará después?

En una relación nunca ponemos punto final y borrar, algunas pasan lento y son insípidas, otras rápido e intensas, algunas tan fuertes – que a pesar del tiempo- se vuelven épicas. Y como este texto, tiene recuerdos de momentos y personas.

Considero que no somos los mismos al comenzar una relación y terminarla, para pasar de una relación a otra, hay un puente, en ese trayecto somos distintos, la ruptura es parte importante para conducirnos a la siguiente y es la gran incógnita, será el tipo de relación qué esperamos. “¿Por qué no debería querer estar con alguien que me haga sentir valioso? ¿alguien que quiera estar conmigo a largo plazo?”

Esta es una de las lecciones de ¿Y si fuéramos nosotros? Estoy contigo por que existieron otras personas antes de ti y eso me llevó a ser la persona que está contigo ahora. Distinto que pensar, olvida todo lo que has vivido y ahora seremos tú y yo, mentira, hay que tener el pasado en su sitio, honrar lo que fue, pero no encariñarte con él.

En el libro se habla constantemente de la conspiración del universo, “SincroDestino” diría Deepak Chopra o Paulo Coelho en “El Alquimista”, -El universo conspira-, pero Arthur menciona:

-Te amo -digo-. Estoy muy contento de que el universo nos haya reunido.

-Arthur, el universo sólo nos dio el primer empujón -aclara-. Nosotros hicimos que esto sucediera.

 

El tiempo es tan relativo cuando hablamos del amor; 51 años, 9 meses y 4 días, debieron pasar para que Florentino Ariza y Fermina Daza, estuvieran juntos, él siempre dijo -a pesar de las múltiples mujeres que tuvo en ese tiempo- “Daza es el amor de mi vida” y así fue, esto en la novela “El amor en los tiempos del cólera” de García Márquez.

“No sé si somos una historia de amor o una historia sobre el amor”

Cuando se acaba el verano, Arthur regresa a Georgia -donde es originario- existe un tiempo muerto, sin conocer cómo vivieron el amor a distancia, 13 horas 20 minutos entre las dos ciudades los separan, cuando sucede la despedida y cambia el capítulo, transcurre un poco más de un año, Arthur y Ben están en la universidad, la distancia hizo que la ruptura sucediera, no sabemos cómo, se intuye, pero siguen juntos. Desde el primer momento lo sabían “Supongo que es así con cualquier relación. Empiezas con nada y terminas con todo” o viceversa.

No se trata de etiquetar como literatura gay que pone en alto los derechos y valores de la comunidad, es una obra de amor adolescente, son dos personas que viven sus primeros pasos en el amor, pero la ventaja de la imaginación es que podemos colocarle cualquier rostro y hacerla personal, independiente de la forma.

¿Y si fuéramos nosotros? Es un texto que hace querer vivir una historia de amor, sin conocer el desenlace, porque a pesar de llegar a la pagina 380, no tiene un final, no anuncia un final, tal vez continuará o terminará mañana. Y esto me hace pensar en una cosa, quédate con alguien el tiempo que sea necesario, un tiempo parecido a la eternidad, puede ser corto, pero en verdad haz que parezca ser eterno.

Atrévete a vivir una nueva relación, reinvéntate nuevas técnicas para enamorar, el camino no es sencillo, pero la experiencia puede valer la pena, así como este libro que desde su sencillez nos acerca a un ideal, sorprende y déjate sorprender, pide al universo qué es lo que necesitas, tal vez al otro lado del camino alguien está pidiendo lo mismo, sólo hace falta un empujón y todo lo demás es causalidad.

 

PS

Sí sabes que te vas a estrellar, acelera, sólo así sabrás si ha valido la pena.