No es un psicólogo, ni un terapeuta, ni un psiquiatra. A diferencia de lo que muchos piensan y muchos otros no conocen, el coaching es una profesión que desde hace algunos años ha sido criticado por la psicología por promover un bienestar emocional con una menor cantidad de métodos y teorías, lo denominan ambiguo, pero esto es solo una opinión.

Un coach, es un guía que más allá de analizar el pasado, se enfoca en el aquí y el ahora partiendo de la creencia de que todas las respuestas están dentro de nosotros mismos y ya las conocemos, solo hay que desbloquearlas a través del autoconocimiento, por eso se les reconoce como expertos en habilidades comunicativas.

Entre el coach y el coachee (persona guiada por el coach o entrenador) existe un sentido de responsabilidad que trae como resultado algunos beneficios:

  • Resolución de problemas. Gracias a los ejercicios de autoexploración, el cliente puede tener un mayor control sobre sus emociones y acciones, venciendo las dificultades.
  • Apoyo laboral. A la hora de emprender o enfrentarte a una crisis laboral, tu coach es también un amigo que propone y te apoya en las necesidades que tu trabajo demanda.
  • Mejorar tus habilidades sociales. El objetivo es aprender a comunicarte efectivamente, con mensajes asertivos que no dejen de lado tus valores e inteligencia emocional.
  • Branding personal. Encontrar tu voz y estilo propio es una de las metas, esto se logra a través de una introspección en tus pensamientos, creencias y virtudes.
  • Sé más productivo. Un coach te ayuda a gestionar de mejor manera tu tiempo, administrar tu dinero, evaluar tus prioridades y mejorar tu concentración.

Entre estos, hay muchos otros, pero siempre con la meta de ¡auto realizarte y encontrar motivación en tu día a día!