Una de las tareas que habitualmente realizo los fines de semana, en particular el sábado por la mañana porque de lunes a viernes el horario laboral me lo impide, es la de podar las flores y ramas secas en mi jardín.

Con ese fresco ánimo que se respira por la mañana, cuando los rayos de sol apenas alcanzan a filtrarse por algunos rincones del follaje, el realizar esta actividad para darle una mejor cara a esa de por sí hermosa vista, me deja una sensación muy agradable, que complementada con una taza de café en la mano y el aroma de la tierra mojada después de regarla, se vuelven la semilla de una sonrisa de oreja a oreja para seguir disfrutando de ese paréntesis de descanso al terminar la semana.

Ocasionalmente se me antoja agregar alguna que otra planta a tal escenario que alumbra mi hogar constituyendo uno de esos pequeños placeres que bien apreciados, se vuelven gratas dosis de motivación cuando la vista los capta. Invertir un poco de tiempo, utilizando desde luego los servicios periódicos del jardinero para podar el pasto, bien vale la pena para tener cerca un pedacito bien cuidado de la naturaleza a la mano, lo cual en medio de la rutina, se vuelve un oasis de vacaciones momentáneas a libre demanda.

Con el mismo gusto he comenzado a encantarme con el cuidado de algunas orquídeas en el interior de casa. Han demandado un sitio especial que cuente con buena iluminación y ventilación, en cuanto al riego he sido muy cuidadosa con la periodicidad y el método que debe ser por absorción.

El resultado ha sido formidable, pues además de conseguirme un nuevo entretenimiento, cada flor que se abre es fuente de belleza en cada uno de esos rincones privilegiados.

Este tipo de actividades que no nos consumen mucho tiempo, pueden volverse un gusto capaz de proporcionarle al alma una satisfacción sutil o de mayor escala, dependiendo desde luego, del nivel de entusiasmo que sembremos en ello.

En el lenguaje de la jardinería, cultivar es un concepto muy fácil de entender, pero qué tal si te preguntas ¿qué tipo de nuevo entretenimiento podrías cultivar en tus tiempos libres? Para entrar en contacto con la naturaleza, con las habilidades manuales, con tu capacidad intelectual, o algún otro interés.

Coleccionar objetos, puede constituir otra fuente de aprovechamiento de nuestro tiempo libre, incluso organizar los que ya tenemos- por ejemplo: souvenirs de viajes, conchas marinas o piedras recolectadas-, le brindaría la oportunidad a aquellas piezas de valor sentimental, el decorar algún espacio desaprovechado en casa, dándole así un acento original al ser presentado en forma de exhibición, proporcionándonos belleza al darle un foco especial.

Esas colecciones pueden provenir de diferentes momentos de nuestros intereses a lo largo de la vida, tal vez consista en continuar una colección de la infancia, recuerdo lo mucho que disfruté el coleccionar postales del mundo, tapizando mi habitación adolescente con pliegos de collages de estas. O bien, el despertar un nuevo interés, como el de agrupar souvenirs adquiridos en forma personal o como regalo de alguna amistad, consiga darle una nueva vista a alguna vitrina o estante que se encuentre en desuso.

Esos pequeños cambios en nuestra rutina, al desarrollar nuevos entretenimientos, son capaces de obrar grandes cambios en nuestra percepción dentro de la cotidianidad, conectándonos con la oportunidad de realizar algo diferente con nuestro tiempo libre, sobre todo cuando la tecnología y todos sus artefactos electrónicos (televisión, celular, computadora, juegos interactivos, etc.) nos apartan de disfrutar del gran placer que puede representar cultivar algo nuevo.

 

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