Desde pequeños nos ha gustado soplar hasta acabar con sus peculiares pétalos de pelo blanco. Verla en parques y terrenos baldíos nos ha llevado a catalogar la flor de diente de león como una planta inservible, sin embargo, te sorprenderá saber que tiene propiedades medicinales.

El diente de león es más que la frágil flor que todos conocemos, si eres observador te habrás dado cuenta que crecen siendo amarillas y pronto se convierten en bolas de pelusa. Pero, donde reamente se encuentran sus beneficios curativos, es en la raíz, funcionando como diurético y laxante.

 

Uniéndose a la lista de flores 100% comestibles, suele incorporarse en platillos como ensaladas, pastas, frittata, bebidas de infusión o simplemente hervidas con algún sazonador. Inclusive se utiliza la flor para hacer vino, cerveza y similares al café. 

Usos Médicos

Su consumo es recomendable para personas que sufren de problemas óseos como artritis y reumatismo, además de que ayuda a equilibrar los problemas hormonales en el retraso de la menstruación, estimular la lactancias y reducir la inflamación. Ayuda a prevenir tumores causados por células cancerosas, esto ocurre por la sustancia taraxacum officinale que incrementa la producción de glóbulos rojos y purifica la sangre.

Por otro lado, su alto contenido de vitamina A, B, C, D, potasio, calcio, hierro y zinc hacen que la preparación de té de flor de diente de león sea recetado para pacientes que sufren de anemia y diabetes, pues los azúcares de su raíz son de fácil digestión, purifican el hígado y protege los riñones contra infecciones urinarias.

En la estética es también es utilizada, sus beneficios a la piel son vastos, comenzando por ayudar a aliviar el acné, puede beberse, o bien, aplicarse a toques. Así que, antes de soplarla, ¡recuerda que podrías cultivarla en casa para gozar de todos sus beneficios!