Hace poco, mientras me encontraba en la fila de la dulcería del cine me abstuve por un instante de la realidad y sentí temor por el futuro sobre todo ahora que han concluido los procesos electorales en nuestro país y máxime cuando delante de nosotros tenemos proyectos por concretar, negocios por cerrar, familia por procurar, salud por cuidar o en mi caso una hija mirándome a los ojos con la confianza de saber que yo represento la tranquilidad de su futuro. Mientras divagaba como seguramente usted lo hace sobre las distintas opciones políticas y los riesgos de la transición, justo en medio de mi preocupación sobre el futuro del modelo económico de nuestro país mi pequeña me pidió que me agachara para decirme algo al oído… lo curioso es que procurando que su mensaje fuera aún más codificado me dijo en inglés: -Dad, I am so scared about horror trailer movies. Can you cover my eyes before movie starts? (Papá, tengo mucho miedo de ver los “cortos” de las películas de terror. ¿Puedes taparme los ojos mientras inicia la película?).

Para mi fue impresionante la codificación de su mensaje, la estrategia de su mente, pero sobre todo la coincidencia de su pensar -en distintos contextos- con el mío. Me sonreí y le expliqué que tenemos miedo a lo que no conocemos y le recordé que hace miles de años el hombre primitivo habitaba en cavernas y se refugiaba al caer la noche toda vez que en ausencia de la luz sus sentidos se debilitaban y sus temores se pronunciaban, temía por ejemplo al trueno, al relámpago, a lo desconocido. -Si volteamos la mirada al presente, le dije: -Podrás darte cuenta de que el hombre primitivo temía a cosas a las que hoy nosotros no tememos y nos parecen naturales. – ¡Evolución! Exclamó ella, yo sonreí asintiendo.

Le platico esto querido lector porque seguramente usted ha tenido muchas de estas conversaciones repentinas en casa o en la mesa del restaurante. Los más pequeños nos enseñan lo que es indispensable saber y nos despojan del inevitable acontecer. Este análisis es a propósito de que nuestro país está frente a un proceso de cambio y hay temor sin duda alguna de este nuevo inicio de ciclo pero debo decirle que este momento no es diferente a ningún otro en el que no hayamos estado inmersos antes, por ello y con el ánimo de compartir con ustedes una buena estrategia para enfrentar el futuro debemos tener presente que el cambio del que hablamos, el que estamos por vivir y nos llena de preocupación por la incertidumbre en los mercados, por la volatilidad del tipo de cambio, por las condiciones de legalidad que priven para los negocios; no está en manos de nadie mas que las nuestras, lo que ocurre es que existe demasiado desorden y el ser humano siempre va a preferir que “alguien más se encargue de ello”, mal, muy mal. En física le llaman “entropía” al grado de desorden que las moléculas presentan antes de verse en equilibrio gracias a la intervención de un trabajo.

No se estrese, es complejo, mire, tenemos miedo ¿Cuál es la raíz de nuestro miedo? La complejidad del entorno, se llama paradigma y parece imposible de romper, hay demasiado desorden por ello parece imposible de asumir y por ende parece imposible de lograr. Pero temo decirle que este inicio de ciclo esta siendo mal interpretado, no es el cambio de régimen el que tenemos que enfrentar sino el cambio interior, el que nos provoca o nos motiva (según sea el caso) porque ese caos, ese desorden, ese nivel de entropía está inicialmente dentro de nosotros, los elementos que lo hacen complicado, que los hacen complejo son dos: La incertidumbre y el futuro que juega un papel de asfixiadores. Cada vez que observamos las noticias y vemos que los líderes mundiales o nacionales se disputan el poder, se toman decisiones y se afecta la vida de terceros lo que nos da miedo es que las condiciones del escenario cambien y nos preguntamos ¿Y ahora qué va a pasar? ¿Hasta dónde vamos a llegar? ¿Y el futuro de nuestros hijos? ¡Qué miedo! y sin fin de cuestionamientos mas que de lo único que hablan es que no estamos viendo que lo que tenemos a la puerta es una oportunidad, deje de pensar en lo que no puede controlar y mejor pregúntese ¿Qué nivel de desorden tiene usted en su vida? ¿Qué hace por corregirlo?

Marilyn Ferguson, autora de “La Conspiración de acuario” propuso hace algunos años que es indispensable encontrar maneras distintas de enfrentar la nueva realidad y tome nota de lo que le voy a señalar: Estamos en camino de la construcción de un orden general más complejo. Anteriormente le llamaban “evolución” sin embargo la autora del libro le llama “reordenamiento brusco hacia una mayor complejidad”. Tenga presente que no estamos en esta circunstancia por casualidad sino porque nosotros mismos llegamos aquí… juntos. Blancos, negros, altos, pequeños, hombres, mujeres, católicos, protestantes, árabes, judíos, todos juntos hemos creado este nuevo paradigma de cristal al que es importante golpear hasta romper y dar ese salto hacia una nueva realidad.

Dejemos de ser espectadores de primera fila de nuestra realidad y seamos protagonistas de la historia que queremos construir, se trata justamente de aceptar que es imposible, que no es ni cercanamente sencillo tener el éxito que buscamos, convertir ese proyecto en realidad, pero pensemos algo ¿No es verdad que hace apenas 100 años comunicar paquetes de datos por medio de pulsos un sueño imposible de realizar? ¿Entonces porque no? El cambio no lo dirigen los políticos, el cambio es un platillo individual, se degusta en soledad y el postre (el resultado) se comparte con los demás. La transición política es un excelente pretexto para que el cambio de paradigma se concrete, no se trata de gobiernos sino de las relaciones sociales y económicas que están a nuestro alcance modificar porque ambas le pertenecen a la sociedad por ende el cambio debe asumirse desde la persona tal y como Ferguson lo señala: “Nadie puede convencer a otro de que cambie, cada uno de nosotros custodia la puerta del cambio y esta sólo puede abrirse desde adentro” así que dejemos de anhelar lo imposible invocando al azar mejor pongámonos a trabajar.

*El autor es socio director en SAVER Think Tank.  Es analista económico, conferencista y “blogger” financiero.  Twitter: @SAVERThinkLab