Aquí los chapuzones no son viables, los lagos de lava son formaciones escasas o difíciles de encontrar que necesitan de constantes erupciones para mantenerse activos. Tal es su rareza, que exploradores alrededor del mundo calculan que existen menos de 10 en el planeta.

De estos, únicamente permanecen activos El Kilauea en Hawai, Nyiragongo en el Congo, Villarrica en Chile, Masaya en Nicaragua, Erta Ale en Etiopía, Marum en Vanuatu y Monte Erebus en la Antártida.

Ahora bien, ¿porqué y cómo ocurren?. Los lagos de lava se forman cuando el magma en el cráter del volcán no es suficiente para subir a la superficie hasta desbordar y menos aún dar lugar a una erupción, entonces el magma se queda en el fondo del cráter; y así como puede solidificarse, las corrientes de lava pueden mantenerse burbujeantes. 

Si eres de los curiosos seguro te preguntas si es posible visitar estos lagos y la respuesta si. Por ejemplo, el lago de lava en Afar, Etiopía, ubicado en el desierto de Danakil con más de 600 m de altura puede conocerse gracias a expediciones que parten desde Mekele, la ciudad más cercana al volcán y de muy bajos recursos, por lo que no se pueden esperar los mejores servicios. Además se puede subir a la cima del volcán y se puede acampar a unos kilómetros de la falda del monte en refugios de piedra que protegen a los visitantes de una posible erupción. Por supuesto, una aventura como esta requiere de ciertas medidas, en cada uno de los viajes hay un equipo de rescatistas y escoltas, generalmente estos tours duran 4 días.

Otro de los más populares es el lago de lava del volcán Kilauea en Hawai, que con sus impresionantes ríos de lava de más de 1000ºC de temperatura y gases, brinda una experiencia vacacional totalmente diferente, una manera más de vivir la tropicalidad de la Madre Tierra

¿Te animarías a visitar un lago de lava?