Trasladémonos a España para recordar otra de sus excepcionales tradiciones, las Fallas de Valencia, una curiosa festividad que se celebra cada 15 marzo en la ciudad costera.

El festival se debe a una antigua tradición en la que los carpinteros de la ciudad, quemaban restos inservibles de sus talleres en víspera de la fiesta de su Patrón San José. Con el tiempo, las plazas públicas se convirtieron en escenario artístico para los falleros con el Ayuntamiento de Valencia premiando a los mejores monumentos que por más espectaculares que sean terminan siendo cenizas. 

Falla viene del latín facla que significa antorcha, mismas que se utilizaban en las torres de vigilancia para iluminar las fiestas pueblerinas e incendiar hogueras en las celebraciones patronales.

Las calles y barrios de fachada barroca se inundan de alegría, pirotecnia, música, baile, arte culinario, espectáculos y verbenas nocturnas reuniendo a miles de turistas alrededor del mundo para sorprender con más de 700 coloridas marionetas hechas de papel.

La celebración continúa festejando la Ofrenda el día 17 de marzo con la participación de los falleros, después la Noche del Fuego el 18 con la deslumbrante presentación pirotécnica y el 19 con la Cremà o cremación de las fallas.

Aunque es sinónimo de alegría, esta fiesta también previene accidentes, es por eso que en cada kiosko se pueden encontrar blusones falleros, hechos especialmente para protegerse del fuego por tan solo €8.

Es así como Valencia logra que el mundo ponga sus ojos sobre una excéntrica celebración que recibe cerca de 300,000 personas cada año. Si aún no estás convencido de que debes planear tu próximo eurotrip según las fechas de esta tradición, debes saber que la oferta hotelera es amplia, la comida accesible y es considerada como Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad por la UNESCO desde 2016.