“There’s a lot more to being good-looking than makeup and prettiness…there’s a lot more to being a woman than that. When I look in the mirror, I just want to like myself… And if I like myself, then I look good.”

-Gia-

Nueva York, 1984.

Un departamento en completo desorden, pocos muebles, un sólo espejo, una mujer aparece con una jeringa en la mano derecha, el cabello luce descuidado, inquieta y descalza camina de un lado al otro, abre un cajón, lo cierra de golpe, el otro, encuentra una liga gruesa que amarra en su brazo izquierdo y respira. No hay una cámara fotográfica, no hay luces, ni el imaginario popular, sólo una mujer que puede calificarse como hermosa, ese misterio de la naturaleza que hace que la volteen a mirar cuando camina.

Aprieta la jeringa y la coloca en dirección a la vena, sabe el lugar exacto, hay marcas de días pasados, quizá esa misma mañana o por la noche anterior, abre la misma herida que no ha permitido formar cicatriz, introduce la aguja que se tiñe de su propia sangre que intenta escapar pero que introduce con el liquido amarillo hacia su cuerpo, un respiro más, ahora todo es lento,  todo es aparente,  momentáneo, una vez más encuentra ese espacio blanco dentro de sí, que le da una paz, que no sabe encontrar fuera de sí misma.

Hay algo que nos atrae de los personajes envueltos en cierta tragedia, observamos a la distancia lo ocurrido y comparamos ¿por qué hay veces que somos un tanto “cobardes” por no enfrentar la vida como si existiera sólo ese momento?

Estos personajes son el alimento de un sinfín de historias, como esta: Una niña nacida en Filadelfia en 1960 que deseaba ser querida, hay elementos en su personalidad que la hacen única, muy bella, salvaje y libre.

En 1983 una jovencita de apenas 17 años en Chicago, comienza su trayecto en la industria del modelaje,  al cumplir 20 años se muda a Nueva York contratada por la Agencia Elite, aquella principiante de  pasarela y fotografía fija es Cindy Crawford, considerada  en los años 90’s como una de las mujeres más “deseadas de América” y llega a mi cabeza el comercial de Pepsi Co, donde luce un short de mezclilla y camiseta blanca, el cabello castaño se mueve al ritmo de sus pasos, dos niños la miran asombrados.

Considerada como una “super modelo” Cindy Crawford es un reflejo de lo que fue Gia Marie Carangi, cuando el fotógrafo Francesco Scavullo, que había fotografiado a Gia en múltiples ocasiones, conoce a Cindy, le pone el sobrenombre de “Baby Gia”.

Existen similitudes entre las dos modelos, Gia y Cindy. El físico es similar, la misma belleza sin caer en cabello rubio y ojos de color, esa desfachatez para mirar a una cámara, elegancia y distinción en una pasarela, todas las niñas quieren ser Crawford, pero unas cuantas llegan a ser Gia Carangi.

En agosto de 1986 el fotógrafo Richard Avedon, realiza la foto de Cindy para la portada de Vogue en Estados Unidos, ese mismo año  el 18 de Noviembre muere Gia en un hospital de Filadelfia, una neumonía termina con su vida, una rara enfermedad y poco conocida ataca su sistema inmunológico, en su mayoría eran los hombres quienes la padecían, pero Gia se convierte en una de las primeras mujeres, pero sobre todo la primera super modelo en morir de Sida.

En su última portada para la Revista Cosmopolitan, luce un vestido con falta amplia, oculta los brazos, ya que había marcas de pinchazos y una llaga en su mano, se había convertido en adicta a la heroína.

Comenzó en el mundo de las drogas fumando Marihuana  en los clubs de Filadelfia, se reunía con un grupo de amigos que  gustaban de la música de David Bowie, cuando tenia 16 años Maurice Tannenbaum le toma una serie de fotografías y las muestra a Wilhelmina Cooper, líder de una de las agencias de modelos más importantes en Nueva York, a los 17 años abandona Filadelfia y se enfila a convertirse en una de las modelos más importantes de finales de los años 70’s y primera mitad de los 80’s. La fama brutal que padece la hace enrolarse en los mundos excesivos de los clubs nocturnos como el Estudio 54, comienza la cocaína, la heroína, esa era la moda y la moda es un momento, un instante y la idea de lo superfluo es asirte a lo que puedas, en caso de Gia, fueron las drogas.

El consumo la llevó a estar en listas de modelos conflictivas, abandonaba las sesiones, llegaba tarde, se escondía para drogarse en los sanitarios; las evidencias eran muchas, el desempleo comenzaba a llegar a ella.

“Everyone saw the beauty, no one saw the pain”

El vertiginoso mundo del modelaje revela historias asombrosas de éxito, pero también es un reflejo de inseguridad, vacío y abandono. Gia poseía un lado salvaje, creció con dos hermanos varones, su madre dejó el hogar por los maltratos que sufría en la casa familiar.

Sin una guía, Gia crece y desarrolla el instinto de supervivencia, sobrevivir siempre parecía ser su lema, como si peleara con el instinto todos los días al levantarse y por las noches acostarse junto a él preparando la siguiente batalla.

Wilhelmina Cooper, se convierte en una madre sustituta, le enseña el mundo de la moda y efímero que puede ser, cuando Cooper muere de cáncer en 1980, la adicción de Gia es mayor, la carrera va empicada y con pronósticos de estrellarse en el piso… y así fue.

En una de las crisis su madre la ingresa a un tratamiento de desintoxicación por 21 días, dura poco aquella aventura familiar, recae y se enreda en la prostitución ocasional para conseguir heroína, sufre abusos sexuales, pero mantiene encendido el motor de supervivencia.

Querido libro, otro día de mi vida y la vida es como un libro, un libro es como una caja, la caja tiene 6 caras, dentro y fuera, ¿cómo llegas a lo de adentro? ¿Cómo sacas lo de adentro?”.

Too beautiful to die, too wild to live.

“Heaven on earth, back again…into…under…far, in between, through it, in it and above”

Los textos en sus diarios revelan alguna de esas caras que tiene su caja, cuando era una niña escribió:

“Érase una vez, en un reino muy, muy lejano, vivía una muchacha joven con el cabello hecho de oro. La gente del pueblo la vio, dijeron “oh, qué hermosa es”, y le mostraron una hermosa casa en un hermoso planeta Marte y dijeron “ven y vive aquí para siempre”, y la joven dijo “oh, Marte es un planeta donde la vida es diferente, por ejemplo, limpia y bonita, pero ¿cómo se llega? ¿Dónde encuentras un taxi? ¿Qué bus tomas?  ¿y cómo sabes que estás allí cuando estás allí? ” Pero la gente del pueblo era muy pobre. Y todas las noches entraban en la casa, la niña dormía, le cortaban un trozo de su cabello dorado y lo vendían por dinero, “ella nunca lo notará”, dijeron, y pronto todo el oro desapareció de su cabeza; la gente dijo: “Oh, ella no es hermosa en absoluto, la sacaron de la hermosa casa, y la llevaron a la calle, ella se fue y nunca regresó”. Y algunas personas volvieron a tener hambre y regresaron a la hermosa casa en busca de oro, pero no había nadie allí “, como si lo ella supiera …”

De esta forma ese personaje tan salvaje reinterpretaba sus experiencias, momentos que poco a poco iba arrancando de su vida, en cada foto y pasarela entregaba algo de su belleza a los espectadores, pero en cada pinchazo en su brazo entregaba algo más de ella, la vida se convierte en una estira y afloja, hasta que ese lazo entre la realidad y la ficción, rebaza la vida.

El contexto de Gia y su mundo profesional es la apariencia, la industria de la moda es un negocio, no es un juego, se entrega todo en esos momentos, en una entrevista comentó que no tuvo una preparación para ser una modelo, de un momento a otro ya era una modelo, su paso por la industria fue meteórica e histórica, sentó las bases de las super modelos, a diferencia de Cindy Crawford (Baby Gia), quien  logró transmutar su paso por la industria, logró librar lo efímero y pasar a una vida familiar, algunas polemicas envolvieron su vida, pero ninguna fue tan dañina como  la símil con Gia Marie Carangi.

No sucedió lo mismo con Kate Moss, pero entre Moss y Gia, hay más allá que un parecido o actitud.

En 1998 la cadena HBO realizó una película para televisión basada en la vida de Gia, su protagonista Angelina Jolie, encarnó la piel de la modelo y obtuvo un Globo de Oro por su actuación, en esos momentos Angelina explotó su talento y vida misma, durante ese periodo, la personalidad de Gia se apoderó de ella, ese estado salvaje y sexual de Carangi dio reflector a la vida de Jolie, una mimesis temporal, que le valió el reconocimiento de la industria fílmica.