En temporada de Navidad lo primero que nos viene a la mente es el pensamiento de regalar, con todo el agobio que ello puede tener implícito, sea por el presupuesto, por la dificultad en la elección o simplemente por nuestra resistencia a ceder al objetivo que persigue el aparato de la mercadotecnia, en particular en fechas como ésta.

Nos ponemos a pensar en los regalos para la familia, los amigos, los que hay que hacer por “compromiso”, y acabamos con una lista interminable que a menudo nos desalienta, estropeando la dicha que dar o compartir, podría brindarnos.

La tarea de integrar la lista de regalos, debería ser más divertida y menos costosa, al final, también deliciosa ¿Por qué no? Sólo se trata de tomar la decisión en cuanto a la creación de regalos con mucho más sentido, elaborados en casa, con el ingrediente secreto de todo cocinero, el cariño invertido en  la preparación, porque lo que en su cocina se elabora, será compartido con alguien que apreciará el valor de recibir un gesto único, original y especialmente confeccionado para su gusto.

Es probable que no todos tengamos aptitudes culinarias, pero lo que sí es un hecho, es que en la actualidad, como resultado de una simple búsqueda en la red, podemos encontrar un sinfín de posibilidades en cuanto a las recetas que se deseen realizar, agregando a ellas otra cantidad igual de envolturas o presentaciones para darles todo el carácter festivo.

Elegida la receta y la presentación final, la lista de compras será mucho más simple, desde luego hay que hacerlo con la debida anticipación, eligiendo productos que tengan una vida más larga para despreocuparnos en cuanto a la oportunidad en la entrega.

Recetas como: brownies, trufas, fruitcake, galletas de jengibre, pastas de mantequilla, mermeladas o dulces en almíbar, representan obsequios ideales por la preservación intrínseca de su preparación, habrá que ser cuidadosos sólo en cuanto a la utilización de materiales adecuados para mantenerlos en estado óptimo. Por ejemplo, el secreto para que el fruitcake se mantenga intacto por meses, es envinarlo cuando se encuentre totalmente frío, hacerlo antes, desarrollará los indeseables hongos en un lapso corto.

En los casos de las galletas, el uso de bolsas de celofán en la mayoría de los casos, rinde mejores resultados que las de plástico, manteniéndolas más crujientes y libres de humedad.

Es importante revisar muy bien la receta para contar con todos los ingredientes, el tiempo adecuado, la calma  necesaria y mucho gusto, deja que sea una actividad que disfrutes realizar, para ello puedes solicitar la ayuda de alguien más, que a los niños les fascina cortar las figuras con los moldes de galletas o decorarlas. Te sorprenderá descubrir la destreza con la que cuentan los deditos más pequeños para este tipo de actividades.

Si optas por hacerlo sin más ayuda que un par de manos muy dispuestas, asegúrate de realizar la mise en place  antes de comenzar, porque ya puestas las manos en la masa, no será muy prolijo el intento de sacar algo que te haga falta del refrigerador o la despensa.

Una actividad tan sencilla como esta, te permitirá depositar el cariño que deseas manifestar en un regalo que no se puede comprar, encontrando en ella la esencia más pura de la Navidad, el compartir con los seres queridos.

Si no tienes éxito en tu búsqueda, aquí encontrarás una receta súper fácil, exquisita y con muy pocos ingredientes, además de que cumple con el requisito del tiempo de vida, sin que se expongan, claro, al sol o calor extremo.

 

Tortugas de chocolate con granitos de sal:

  • Chocolate de repostería semiamargo o con leche (el que tú prefieras)
  • Nueces encarceladas (pacanas)
  • Chiclosos suaves de caramelo
  • Granos de sal de mar

 

Elaboración

 

El contraste de sabor entre el chocolate y los granos de sal es una experiencia inesperada para el paladar.

Fundir el chocolate en baño María y dejar a un lado. Colocar en charolas papel encerado y formar la base de las tortugas con 5 mitades de nueces, quitar la envoltura a los chiclosos, fundir 4 o 5 a la vez en el horno de microondas, en temperatura media-alta por 40 o 50 segundos. Vaciar los chiclosos fundidos encima de las nueces, procurando unirlas todas al centro, cada pieza se lleva uno a dos chiclosos. Es importante trabajar poco a poco con el fundido de los chiclosos para evitar que se solidifiquen, también hay que considerar que la temperatura que alcanzan puede ocasionar quemaduras (paso no recomendado para trabajar con niños pequeños). Posteriormente cubrir con el chocolate templado, espolvorear una pizca de granos de sal encima y dejar secar hasta que estén totalmente sólidas.

Colocar en bolsas de celofán y decorar para obsequiar un regalo exquisito.

 

Café Toscana y novelas por Susana Silva

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