Cierto día buscando temas para poder escribir me sorprendió una publicación en Instagram. Las redes sociales son un escaparate enorme para mostrar nuestros intereses, gustos o frustraciones disfrazadas, “el compartir” se convierte en un  nuevo modelo de comunicación,  la forma de estar de acuerdo -real o no-, se obtiene con un  simple “like”, lo que representa un significante de aceptación o rechazo absoluto, nulificación de nuestra personalidad virtual.

En Instagram, me encontré con una imagen que me atrajo. “Tuxamee” era la firma, imágenes de mujeres, perros, colores y trenzas, comencé a revisar el perfil hasta investigar qué quería decir “Tuxamee”, su significado es color blanco en wirika, comunidad que conocemos como huicholes, el creador: Irving Segovia.

Estas imágenes no son como enlazar pequeñas cuentas de chaquira, los universos que forma Irving son personales, pero con muchos significados, elementos que hacen una imagen mágica, elementos populares que conforman un collage, pertenecen al inconsciente, como un sueño raro que percibimos y no sabemos explicar. Hojas formando un corazón, abrojos o cardones formando arterias y en sus puntas flores, la fragilidad no sólo está en su interior sino en la expresión, tendríamos que amar la espina para entender su flor.

La fotografía como base, sin embargo, en este ejercicio de la era digital y redes sociales, permite una nueva manera de expresarnos y mostrar a todo aquel que le llame la atención a compartir. En la historia queda el daguerrotipo inventado por L. Jacques Mandé Daguerre en 1838, la fotografía tradicional da paso a la digital y su evolución nos lleva a expresarnos en este medio, pero ¿qué sucede cuando un egresado de la Lic. en Cultura y Arte de la Universidad de Guanajuato, estudioso de las “artes y culturas populares” comienza a evolucionar en esta disciplina de fotografía documental, digital y collage?

Eso quiero compartir y destacar, Irving Segovia y su collage. Su trabajo nos acerca a sus vivencias, entorno y preocupación para mantener viva la cultura popular en este medio, desde muy niño tuvo contacto con manifestaciones artísticas populares, los mercados, la tradición, pero sobre todo las culturas indígenas vivas. “Desde mi infancia, viajaba continuamente a Tepic, mi tía me llevaba a Zitacua para comprar y ver cómo trabajaban los artesanos huichol de San Andrés Cohamiata, así que ahí comencé a hacer mi primera colección de morrales, por mucho tiempo lo hice, al igual que collares y pulseras de chaquira, después íbamos a Monte Escobedo, Zacatecas, cerca de Mezquitic, municipio donde se encuentra Tateike (San Andrés Cohamiata) había una infinidad de cosas que me fascinaban; música, indumentaria, comida. Creo que esos viajes marcaron mucho para lo que me gusta hacer”.

Tiene las bases culturales y de expresión con un fondo académico, de esta forma nos comparte que sucede en su mundo. Irving Segovia es un artista con un gusto por el textil, sin embargo en esta aventura entre arte y artesanía, se atreve a expresar su muy particular forma de comunicarse por medio de la imagen adaptada.

Para la Dra. Martha Turok, experta en artesanía, nos da una definición sobre estos dos conceptos “Arte – a secas – y el arte popular; el primero se define por la individualidad del artista y el segundo por la creación colectiva ejecutada por individuos artesanos”.

La cultura popular se vive en las calles, mercados, comunidades, la cultura mexicana de un tiempo a la fecha está en la mente de los consumidores, podemos decir; una moda. El artesano debe adaptase a las materias y formas de producción, entra a un mundo global, su trabajo se demerita por hacerlo en serie, pero estos objetos pueden tomar otra forma, se resignifican, se mantiene la tradición, pero se adapta a un nuevo modelo de comunicación y es ahí, donde Irving toma los elementos propios de las culturas que vive, estudia y crea su collage.

“En la Universidad me acerqué mucho a la Dra. Vanessa Freitag que en ese entonces investigaba a los artesanos del estado de Guanajuato, fui interesándome totalmente, fue ahí que empecé a conocer la geografía del arte popular del país, a leer sobre arte y cultura popular”.

El significado del corazón y las entrañas (raíz-tradición) esta presente en la obra de Irving Segovia, imagen recurrente, algunas pertenecen a la serie que creó llamada:  Floricanto “Es una canción de Lhasa de Sela que refiere al estado del corazón cuando sufre y goza por amar, la letra es hermosa y tiene un origen en los floricantos, poemas mexicas de los cuales Lhasa se inspira. Es mi canción favorita y la he reinterpretado en el collage, es tan neutral que me llega en distintos momentos de mi vida”

El perro de las culturas mexicanas, el Xoloitzcuintle, está presente en una de sus obras, mira a lo lejos su historia, rodeado por ramas en un sueño lucido, tres mujeres zapotecas de la comunidad de San Juan Teitipac, en Oaxaca, coronan su cabeza desprendida de su cuerpo ¿será acaso que las encamina al Xibalba?.

Una imagen más; Afrodita Mazahua, no nace de la espuma, sino de una nopalera, sus manos y pies tocan las espinas, la misma tranquilidad que Botticelli, pero en el caso de la reinterpretación del artista la hace suspender entre los nopales.

Irving es un artesano de la imagen, su materia prima es la imaginación, no usa barro, madera, textiles, están inmersos en su obra “Esto es lo que vivimos hoy, el surgimiento de una nueva relación del artesano, sus materiales, sus formas de producción, su intención y ganancia” comenta la Dra. MarthaTurok

El arte, religión y la cosmovisión conforman un pilar que da a la cultura su dimensión simbólica, todos estos elementos están inmersos en la gráfica de Irving “Para ver que hay detrás de un objeto, habrá que ir arrancando las finas capas de las vivencias y los significados que no representan permanencia o estancamiento” (Turok)

Todo es movimiento, las obras no son estáticas, son cambiantes conforme la experiencia y vivencia del artista, los símbolos se adaptan sin perder su significado, lo enaltecen. “Mi contexto se ha reforzado en estos tres elementos: Cultura, Tradición e identidad”

Debemos mirar la tradición como algo que distingue a este país, la fuerza simbólica y raíz profunda que se pierde en la noche de los tiempos, son relaciones sociales interconectadas, ventanas abiertas al tiempo para entender su evolución, para comprender con una mirada diferente el manejo del color, espacio, símbolos, arte e interpretación, eso representa el trabajo de Irving Segovia, una ventana abierta a su tradición y la de los otros, que con el tiempo será tradición para todos.

Para entenderlo mejor:

@irvingsegoviap

https://www.facebook.com/IrvingTuxamee/