La curiosidad es una virtud que nos lleva a conocer el mundo emprendiendo exploraciones o inclusive como locatarios conocedores y fieles a las tradiciones y patrimonios de su lugar. Es por eso que tanto un osado turista como un sedentario local, cuentan con ventajas que cada estilo de vida les permite gozar.

Como un mochilero que se conforma con poco equipaje y prueba su suerte dejándose llevar por el camino, o tal vez como alguien que organiza su viaje con anticipación y te gusta conocer el mundo a través de los museos, plazas, centros de baile o galerías y pláticas con los locatarios nunca debes perder la oportunidad de empaparte de la cultura de nuevas ciudades.

Ambas son dos maneras de disfrutar la vida misma, pues cada una tiene experiencias diferentes que ofrecerte, por lo que si ya te defines como un local o turista, o bien, deseas darle un giro a tu estilo de vida, te compartimos algunas ventajas y tips para que lo disfrutes al máximo.

Turista:

Piensa fuera de la caja: En ocasiones conocer un lugar puede permitirte adquirir una visión más amplia del contexto socio-histórico de un pueblo determinado y empatizar con sus principios, costumbres, religiones, estereotipos y sistemas políticos.

Practica o aprende idiomas: Desafiante pero muy productivo. Aprender idiomas genera una gran cantidad de beneficios si de cognición de trata yaumenta la habilidad mental. Pensar en dos idiomas a la vez es una tarea cerebral increíble ¿no crees?

Degusta tus viajes: La parte más deliciosa, satisfacer tu lengua y paladar con comida étnica es la mejor manera de conocer el mundo con el sentido del gusto. Cada pueblo tiene algo por ofrecerte y a ellos les encantará verte probarlo.

Date un respiro: Viajar siempre es una pausa en nuestras vidas que nos ayuda a abrir y y cerrar ciclos, un viaje representa aventurarse, imaginar destinos y despejar tu mente de la monotonía rutinaria.

Conoce personas: Salir de tu zona de confort también incluye establecer relaciones sociales, y qué mejor manera de hacerlo que con personas que no compartan las mismas ideologías o rasgos físicos. Seguro reforzarás tus habilidades sociales, empaticas y escucharás interesantes anécdotas.

Emprende un viaje en pareja: Puedes disfrutar de las anteriores ventajas con la persona que amas, las experiencias pueden fortalecer sus lazos emocionales y la diversión, el asombro y el aprendizaje serán experiencias que recordarán toda su vida.

Local:

Conoce el mundo en tu lugar: La ventaja que ofrece el arte es que además de ser universal, puede consultarse en todo momento, ya sea a través de la literatura, documentales, películas o imágenes para aumentar tu breviario cultural y compartirlo.

Invita a visitar tu localidad: Si eres un local que conoce cada esquina de su pueblo como la palma de tu mano, es buena idea dedicarse a difundir toda esa belleza. Basta con exponer su historia, atractivos arqueológicos o paisajísticos mediante la escritura o fotografía.

Un perfecto guía: Un local conoce bien su ciudad o el lugar en el que vive, por lo que puedes disfrutar en enseñar la historia, flora y fauna de tu lugar de residencia u origen, seguramente habrá quien guste de recorrido que rompa con su rutina.

El mito de la rutina: Aunque la monotonía es común en las urbes, es posible salir de ella. Como un locatario conocerás todos los puntos atractivos que se pueden realizar sin recorrer largas distancias. Ls actividades culturales no sólo son un divertido distractor, sino un valioso aprendizaje.

Altruismo sin distancia: Es muy común que algunos exploradores realicen viajes con fines caritativos para las poblaciones que lo necesitan -comúnmente en África, Asia o Sudamérica-, sin embargo, no es necesario cruzar un mar para comenzar, pues puedes participar voluntariamente en campañas de tu localidad para el apoyo de adultos mayores, personas con alguna discapacidad, alfabetización o alimento y refugio para personas en situación de calle. Seguro te dará de qué hablar y construirás experiencias enriquecedoras.

Como local o turista, es sano y ambas valen la pena. Así que abre los ojos al mundo, él te está esperando, ya sea a través de un libro que te sumerja en una historia de la selva, en grutas arqitectónicos o en el mar, ¡vive!