Hay artistas que son producto de un momento, éxito radiofónico, creados por la mercadotecnia y el ideario popular, sin embargo, en determinadas épocas y momentos aparecen artistas que podemos señalar como completos, este es el caso de Lila Downs, una malinche que, sin dejar su origen, se entrega a la supervivencia de la especie y se nutre de otras lenguas, otras formas de entender su entorno.

Lila abraza dos culturas, lo nacional-indígena con lo norteamericano (cada vez menos) es una mujer mestiza que se enorgullece de lo que representa, pero este camino de identidad no fue sencillo ya que llegó a sentir la discriminación, confundida con sus dos mundos, ajenos y complementarios, decide tomar su raíz indígena y dejarla florecer.

La construcción musical de Lila Downs.

En el techo se mueve el papel picado de colores chillantes, hileras de rosa, morado, amarillo, azul eléctrico, en las paredes exvotos, imágenes de Benito Juárez, frases de protesta, ollas de barro, muñecas hechas en papel maché de ojos inmóviles, grandes listones formando moños en sus cabezas que tienen polvo, un altar con una fotografía antigua, es una señora robusta con huipil blanco, un collar de pequeñas turquesas y caracoles, un escenario pequeño, 3 personas a lo mucho muy “juntitas” estarán en ese espacio, un micrófono al centro.

En las calles grupos de amigos, corren, chocan entre ellos, les espera una entera noche de fiesta, el clima es templado, es 1ero noviembre de 1991, los mexicanos en esa época se preparan para recibir a los fieles difuntos, en cada mesa de madera hay una veladora pequeña que poco alumbra, un jarroncito de barro negro, rojo o verde según la suerte con flores donde predomina el cempasúchil.

De la cocina, salen mujeres con ropas típicas y charolas de metal dejando en las mesas los antojitos, todos brindan, -¡salen enchiladas para la tres-, -¡pásame la comanda manito-, -¡un mezcal de pechuga para la once!-.  las luces son tenues un tanto rojizas, pero el papel picado se mueve como olas de colores en un mar llamado Oaxaca.

Fuera y observando al convento de Santo Domingo, un cartel que se despega con el viento, anuncia al grupo Trova Serrana, los acordes suenan “Crees que no te miro, en la madrugada siempre apresurada prendiendo la lumbre, crees que no te miro, siempre llena de humo, sin peinar el pelo sin planchar la falta”

La voz poco a poco se adueña del lugar, la cantante se llama Lila Downs, hay quien la conoce por Lila del Monte.

-La que canta con los cadetes de Yodoyuxi-

-Yo la escuche cantar Paloma Negra es la fiesta de Sta. Maria Xochixtlapilco, en Huajuapan de León, es la hija del gringo-.

– ¡Canta, Lo vas a pagar¡

La noche de mezcales sigue, Lila se dueña de lugar, sube los tonos, canta bajito, rompe la voz, hay momentos que no encuentra un estilo, suena a Lucha Reyes.

A pesar de tomar la música como parte de su vida, todavía no encuentra un estilo, terminó sus estudios universitarios en la Universidad de Minnesota, graduándose en antropología y canto, en este periodo se debate en los sentimientos que da la juventud, regresa a Tlaxiaco, en Oaxaca, lugar donde nace y apoya a su mamá en el negocio familiar. Una faceta aún no descubierta es la composición, canta en los bares de Oaxaca, pero la primera letra convertida en canción surge por la coincidencia, si tú no tomas decisiones la vida te obliga a tomarlas y la primera señal, llegó como el choque de dos campanas.

Refaccionaria; cuerpo de guerrero, paisano de Guerrero. (la construcción musical de Ofrenda)

Al local en Tlaxiaco se acerca un señor, Doña Anita Sánchez, mamá de Lila la llama, el señor carga un morral de lana rojo pequeñito, saca un papel arrugado, lo extiende, habla en mixteco.

-Ñá lo´o, vaxi-i-xi´in  sée-i, xa´ni-na-ra Chikáá nú ijtsia en Ensenada-

Viene de San Juan Mixtepec donde es originario, aunque su hijo nació en las costas de Guerrero, “Dios nos escoge el destino, Y a suahijadito la muerte,  en el camino pal´Norte un tecolote me habló, me dijo,  mixteco de nube por donde dejaste tu amor”.

Traduce del inglés, es un acta de defunción y sabe de qué murió el paisano. -murió ahogado al intentar cruzar el Río hacia Estados Unidos, ¿dónde está el chamaco?

En la camioneta está el cuerpo que llegó para ser enterrado en México, “Viene la muerte echando rasero, se lleva al joven, también al viejo,  la muerte viene echando parejo, no se le escapa ni un pasajero”.

Hay que mirar de frente la situación para poder entender, a Lila le llega como un balde de agua fría, su gente muere al cruzar la frontera, hay paisanos que salen y regresan con un pañuelo rojo sobre los ojos, algodón en los oídos y en la boca.

Mujeres y hombres llegan a la refaccionaria, entre sus ropas típicas  sacan los sobres amarillos o micas color azul -donde guardan los carnet del Seguro Social-, extienden la mano con las actas de defunción, cuántos paisanos por temporadas cruzan de manera ilegal la frontera, para arreglar los jardines o en la pizca de algodón, otros regresan con los dólares entre sus manos y en la siguiente temporada nuevamente parten  a buscar el sueño americano, “ahora pa’l norte se van los mojados, pero no les dicen, welcome hermanos. Si el dólar nos llama, la raza se lanza; si el gringo lo pide al paisa, le cuadra; los narcos, la migra y el border patrol te agarran, y luego te dan su bendición”

Ella lee, escucha, con ayuda de su mamá traduce, cadena de lengua-tradición y destino. “El día de San Juan Bautista,yo voy a mirar a mi amor, una troque pintada de roja, un coyote que me haga un favor. Le rezo al San Juan de mi tierra, le rezo que tenga valor, si llego a caer en el norte, que manden mi cuerpo en su honor, si llego a caer en el norte, que manden mi cuerpo en su honor”

La realidad en los años 90’s no ha cambiado a lo que vivimos hoy en día, los migrantes siguen tomando “la bestia” el tren que cruzará la frontera con ellos, montados en los techos de los vagones, igual que las aves en migración, no regresan a su origen, buscan algo mejor, en 2015 residían 11.6 millones de mexicanos en E.U, siendo el 27% del total de los inmigrantes.

Con estas experiencias escribe “Ofrenda” su primera anécdota-experiencia hecha canción, “Quiero crear conciencia de nuestras raíces a partir de mis experiencias. Me molesta que nos avergoncemos de lo que somos”

A partir de este momento la música de Lila Downs, toma una conciencia social, se presenta poco a poco en distintos escenarios, heredera de dos tradiciones, pero resultado de muchas culturas, podemos comparar la personalidad de Lila con una esponja tiene una capacidad de absorber sonidos, colores, ritmos y estilos, un puente entre lo que nunca dejamos de ser y lo que hoy en día estamos destinados a vivir, “no debería de existir una barrera entre el mundo mestizo y el mundo moderno”  convivimos como aves que cruzan la ciudad, ella no deja de ser ave para postrarse en las grandes estructuras del mundo, su primer disco se llama “Ofrenda” editado en 1994, como resultado de la experiencia con sus paisanos muertos al intentar cruzar el río para llegar a E.U.,  dos años después aparece “Azulao”, pero no es hasta el disco “La Sandunga” cuando el nombre de Lila comienza a tomar fuerza.

Oaxaca, México 1991.

Los asistentes de esa noche no dejaron de tomar traguitos de mezcal, dirigían sus jarritos o vasos de veladora a los integrantes del grupo, aplaudían, Lila aún sin repertorio propio, continúa cantando.

“Pero te equivocas porque si llegó borracho me quitas los huaraches y me acomodas la almohada, pero te equivocas eres tú la que ilumina los caminos nuevos y los mal andados”

Al terminar la presentación, Lila sale acompañada de sus compañeros, un rebozo cubre sus hombros, ríen y caminan por las calles de Oaxaca, un señor que vende flores sobre la calle Macedonio Alcalá la alcanza, extiende un alcatraz “xquixhepe la´atu saca seedagundatu ca guie´laze nuu luula” ella sonríe y avanza, las trenzas con listones se mueven al caminar.

Sin duda, la película Frida (2002, Julie Taymor), coloca a Lila Downs en los reflectores, como un pavorreal despliega sus plumas que son listones, bordados, reinterpretaciones de flores y grecas que hablan, huipiles, faldas con olanes.  Salma Hayek, después de muchos años concluye el filme donde interpreta la vida de la pintora, Lila es escuchada por Elliot Gotendall y la invita a participar en la banda sonora. La noche del 25 de febrero del 2003, Lila desfila por la alfombra roja en la entrega de los Oscares en su edición 78, junto a Caetano Veloso interpreta “Burn it Blue”, fue la primera mexicana en cantar en esta ceremonia; Lila abre la puerta a la internacionalización, vienen las colaboraciones,  el reconocimiento y las presentaciones en grandes recintos musicales, lejos quedaban los pequeños bares de Oaxaca, como aquella noche de noviembre cuando su nombre comenzaba a sonar, aquella tarde en Tlaxiaco, con el paisano muerto al cruzar la frontera. Todos tenemos un camino trazado,  vamos a escuchar las señales, vamos a dejar que la vida nos brinde  una tarde de mezcales.

 

Para acompañar la noche:

https://www.youtube.com/watch?v=d_WuYp2GhCk&index=2&list=RDd_WuYp2GhCk

https://www.youtube.com/watch?v=WS_BpR4KZfM&list=PL84BC43CBCD0ADA22