Porque todos los días quisieramos comer deliciosos platillos italianos, Paraguay, Uruguay y Argentina nos presumen una irresistible receta que disfrutan el día 29 de cada mes.

En occidente usualmente nos asombramos con algunas de las tradiciones del otro hemisferio, que consideramos de lo más extraordinario o insulso, pero ¿por qué no darnos el tiempo de conocer algo de la cultura latinoamericana? Seguro lo encontrarás interesante.

He aquí la leyenda de San Pantaleón y la tradición de los ñoquis del 29, conformante del folklore sudamericano.

Cuenta la historia que durante el siglo VIII después de Cristo, un joven médico de nombre Pantaleón (a quien canonizaron después de su muerte) caminaba con cansancio y aletargo por los senderos de Venecia (Italia) debido a una larga peregrinación que emprendió tras convertirse al cristianismo.

El protagonista vestido entonces con andrajos y desgastado calzado, solía peregrinar con abnegación, vivir con austeridad, curar enfermos y atender a quien lo necesitase durante su camino. Luego de una larga caminata con el estómago vacío y sumo cansancio, decidió realizar una parada para tocar la puerta de una humilde casa que coincidió en su trayecto, habitada por unos campesinos, bondadosos lugareños que conmovidos y cautivados con el peregrino decidieron compartir su mesa con él.  Con humildad le ofrecieron un platillo tradicional que, por la situación de pobreza en la que se encontraban pusieron sobre la mesa, un alimento simple y económico pero de rico sabor: ñoquis (del italiano gnocchi), deliciosos bollos hechos con masa casera que suelen acompañarse con papa, verdura o calabaza.

Agradecido por haberle recibido con hermandad y por haber saciado su apetito, el médico les anunció un año próspero y de excelentes cosechas, profecía que se cumplió. Después de que Pantaleón agradeció y continuó su marcha, la mujer del campesino encontró un inesperado obsequio al limpiar la mesa: debajo de cada plato había una moneda de oro, una muestra de agradecimiento con la que los campesinos iniciaron un abundante año.

Aquel suceso ocurrió un día 29, formándose una tradición que se extendió en el pueblo italiano y se conservó tal cual como surgió aquella mañana con la inesperada visita del peregrino: con ñoquis servidos en la mesa, una brillante moneda debajo del plato.