Un lugar que honra al diseño y destaca la arquitectura original de un recinto con historia; donde las paredes se exponen en crudo y los colores sobrios acentúan las creaciones de una cocina apartada de lo convencional pero conectada con México desde la raíz. 

Ocre se rodea de simplicidad en un entorno honesto, las formas y las texturas construyen un ambiente propenso para el deleite. El diseño interior en maderas, ladrillos, cristales y metales muestran la belleza de los objetos desde su estado más puro en conjunción con aquellos que han sido  intervenidos a base de técnicas variadas resultando en piezas únicas que suman a la personalidad de un lugar capaz de conquistar todos los sentidos.

Los espacios fluyen compaginando perfectamente con la naturalidad de los días, cuando la luz roza suavemente los detalles dejando ver la dedicación y originalidad en cada una de las áreas; salones que aluden a la comodidad, a la privacidad o a la casualidad según la ocasión. Partiendo de una cocina minuciosamente adecuada a ojos del comensal que permite admirar los procesos culinarios en cada una de sus fases, siendo así escenario donde el trabajo diario de un equipo que une la experiencia, la pasión y los conocimientos se traduce en platillos representativos de la autenticidad y propuesta gastronómica de una cocina de fuego.

Al exterior una terraza diseñada en su mayoría de elementos estructurales geométricos que aportan solidez y carácter a un estilo que enmarca los emblemáticos paisajes y calles de San Miguel de Allende, convirtiendo todo en un panorama vibrante que junto al brillo y glamour en cada una de las barras exponiendo lo mejor de sus bebidas en su mixología, dan ese toque singular que concluye en experiencias plausibles y meritorias de ser repetidas