¿Y quién decidió qué es arte? Esta pregunta fue probablemente hecha en las últimas décadas por algunos artistas americanos y europeos de buen apetito, pues su creatividad pictórica y el gusto por el sabor los llevó a crear deliciosas obras de arte entre un cuadro y un platillo, o mejor dicho, la técnica Food Painting: el pintar con alimentos.

Las posibilidades son infinitas, pues hay quienes usan chocolate, frutas y más alimentos dulces ya sea tanto para representar alguna obra famosa de pintura o fotografía o bien, crear propias imágenes en que cada forma, tamaño y tonalidad que se requieren para formar una figura.

Las obras pueden ser exhibidas de maneras diferentes, pues no olvidemos que estas obras tienen fecha de caducidad, por lo que algunos artistas se conforman con tomarle una fotografía en casa y comerse su cuadro, otros, por su parte lo usan como una manera de salir de la rutina en la cocina.

Los chefs, por ejemplo, saben que la presentación de un platillo es importante, por lo que algunos han adaptado esta técnica para sacarle una sonrisa a sus clientes antes de degustar los platillos. Basta con utilizar un plato como si se tratara de un lienzo.

Mientras tanto en Asia, esto ha llegado a otro nivel, pues ellos prefieren las esculturas de comida. Por ejemplo, en China existen galerías que exhiben sandías talladas que con lujo de detalle simbolizan rostros tan lúcidos como el mismo mármol. Concursos de las mejores esculturas hechas con alimentos están tomando cada vez más popularidad.

Quizá puedas comenzar decorando tus platillos en casa de ahora en adelante, seguro encontrarás tu propio estilo y lo encontrarás divertido.

El arte se muestra una vez más como una herramienta que jamás terminará la creatividad de nuestra curiosa mente y el gusto por combinar pasiones, desde música, danza, poesía y ahora hasta gastronomía.