¿Alguna vez has probado el ramen? Apuesto a que sí o al menos has oído hablar de él, sí, es esa sopa japonesa de origen chino tan famosa que aparece en caricaturas, películas y hasta en productos que no son alimenticios como el estampado de tus calcetines.

La fama que se ha creado esta sopa no es para menos pues es una de las delicias de oriente que se ha expandido por todo el mundo, y es que hay un dicho que va así: el ramen es la sopa que cura el alma, pero ¿por qué será? ese caldo sustancioso, aromático, con notas dulces, saladas, ácidas, lleno de sabor, elementos y tradición que nos hace salivar es el secreto mejor guardado de los orientales; alguna vez tuve la oportunidad de convivir con una chef tradicional japonesa, Hiroko, una de mis personas favoritas, llena de alegría, entusiasmo y ganas de compartir su cultura y sabores con nosotros.

Ella dice que el ramen es uno de los platos más complicados de la cocina japonesa no por sus técnicas o ingredientes, sino por la personalidad que debe tener el caldo, la estrella del platillo. Elementos grasos y saborizantes como aceite de ajonjolí, pollo, cerdo, huesos, algunos mariscos; vegetales como el rey de la cocina oriental el jengibre, ajo, cebollín, espinacas, variedad de hongos; y otros detonantes de sabor como salsa de soya, mirín o vino de arroz dulce, vinagre, algas y chiles son parte del UMAMI que este poderoso caldo puede llevar en su elaboración, todo esto acompañado de fideos de trigo, algún trozo de carne, vegetales e incluso huevo.

Desde el primer sorbo tu estado de ánimo se verá extasiado, explosiones de sabor y texturas en tu boca te harán olvidar tus problemas, inquietudes y hasta tu nombre, bueno en esto último estoy exagerando, pero sí, efectivamente esta sopa te reconforta, te hace exudar bienestar y es que es parte de sus ingredientes la tranquilidad, la calma y el amor, sí sí, el amor, es una comida casera en todos los sentidos, te apapacha y no es para menos, pues surgió como alimento de la post guerra donde se comenzó a alimentar a toda la gente con ese sentido hogareño y aliviando pesares, persistiendo y evolucionando hasta la actualidad, mereciendo ser sorbido del plato hasta la última gota mostrando el respeto que se merece.