Cuando caminamos por la calle o el mercado continuamente escuchamos a las personas emitir mensajes simples con pitidos o silbidos. Aunque solemos considerarlo ordinario y sin ciencia alguna, te sorprenderías al saber que en algunos lugares del mundo es más complejo de lo que podrías imaginar y que además, existen grupos humanos que se comunican a través de los más exóticos sonidos de silbidos de una estructura tan vasta, que algunos lingüistas han catalogado como idiomas.

Los lenguajes silbados no son algo nuevo en la historia, sin embargo hoy en día son cada vez más escasos debido a la creciente globalización lingüística, por lo que vale la pena conocer este interesante modo de comunicación que bien, se muestra como un claro ejemplo de la rica multiculturalidad que la humanidad conforma en el mundo.

Lingüistas, fonólogos y sociólogos han estudiado algunos casos ejemplares de este tipo de comunicación, entre los que destaca uno en particular: el silbado en La Gomera, una pequeña isla del archipiélago canario de España.

Pararse en el centro de aquella isla, según comentan los visitantes, te hace sentir que estás en otro universo. Sin saber de dónde provienen, armónicos silbidos similar al de las aves matutinas suenan por doquier, viajan de una cima a otra a través del eco que el valle encierra con sus acantilados de piedra bajo un amplio y despejado cielo azul o de una noche estrellada.

La visita se torna aún más cautivante con la compañía de los lugareños, amables campesinos y obreros que debido a su rudimentario estilo de vida, la tecnología no les es muy familiar, por lo que hacen el uso de su particular manera de comunicarse; el Silbo Gomero, lenguaje silbado que permite a sus habitantes hacer públicos sus mensajes a larga distancia para por ejemplo, preguntar por la hora, el clima, la fecha o bien,  para invitar a una reunión, asistir a la plaza o alguna petición referente al cultivo o al ganado.

La distancia máxima entendible es de aproximadamente 3 kilómetros, que usualmente se emite desde las alturas con tan sólo la boca y los dedos.

El silbo transforma los sonidos vocalizados de cualquier lenguaje humano en silbidos tonales reconocibles a distancia, los cuales identifican claramente las 4 vocales distintivas: /i/, /e/, /a/, /o/, de forma que las variaciones de timbre del habla aparecen como variaciones de tono que pueden llegar a expresar más de 4.000 palabras.

Enseñado de padres a hijos, este lenguaje ha sobrevivido y forma parte de la historia, cultura e identidad del pueblo. Fue creado por los aborígenes canarios, los primeros habitantes de la isla, ya que la abrupta geografía de largas distancias y de escarpados desniveles les hacían casi imposible comunicarse unos con otros. Su creatividad fue más grande que el problema y sin pensarlo construyeron un hermoso patrimonio cultural inmaterial de la humanidad que hoy es reconocido con asombro por todo el mundo. 

Fotos de: www.visitarcanarias.com