Y pensar que todo comienza con una hoja de papel…

“Hago una hoja de papel y en mis manos hay un espacio

completamente nuevo que emerge del

agua, ahí, por un instante, se expande en las

posibilidades del mundo.”

Joel Fischer

El origami o papiroflexia es una especie de arte manual oriental tan antiguo como la invención del papel en China hace aproximadamente 2.000 años. El origen de esta técnica milenaria, contaba con un principio ortodoxo tradicional, consistía en no cortar, no pegar y solo doblar, su proceso es engañosamente simple.

Hay que recordar que figuras tradicionales como barquitos, aviones, o animales geométricos de papel estuvieron presentes en alguna etapa de nuestra vida, probablemente desde la niñez; sin embargo, existen niveles de complejidad partiendo desde un proceso de principiante hasta experto.

La evolución de esta antigua técnica inmersa no solo se destina a actividades creativas destinadas al ocio sino educativas enfocadas a la creación artística abordadas desde una visión contemplativa o catártica.

Imaginemos un conjunto del papel con una mente sensible y brillante; que en cuanto hace contacto con la técnica crea un vínculo al acto de doblar; las ideas y pensamientos se procesan en papel dándose la tarea de animar a nuestra capacidad de imaginación y estímulo a las experiencias emotivas.

Innovadores artistas contemporáneos de distintas partes del mundo se han unido a esta tendencia gracias al pionero artista japonés Akira Yoshizawa, quien le dio al origami una visibilidad mundial, que a lo largo de su vida desarrolló 50.000 modelos.

Sara Adams, una origamista profesional, indica que conocer las obras de arte en base al origami originarias de distintos climas, costumbres, conductas, condiciones sociales y visiones; permite vislumbrar su funcionamiento interno, muestran otra realidad derivada del arte y un horizonte completamente nuevo. Por lo que, “no todas las obras de arte se crean de la misma manera, pero cambian la forma de ver el mundo de quienes la contemplan”

Tres expresiones artísticas de creadores se encuentran llenas de desafíos, en todo momentotratan de articular un mensaje de forma inusual, las palabras tienen poca cabida en su espacio de expresiones, el papel plegado es el respaldo explicativo del mundo de estos artistas. Cada construcción representada es el parteaguas para invitar al público a sentir y observar a su manera, es decir, subjetivamente, como si estos permitieran abrir la ventana de su mundo para que se asomen los curiosos.

1.- Mademoiselle Maurice y su “colección Rainbow”

Maurice es una artista francesa que llena las calles de origami; en especial grullas,

homenajeando a la historia de Sadako Sasaki, una niña que fue internada en el hospital a causa de una bomba atómica y como deseo de recuperación intenta hacer mil grullas de origami que representa un símbolo de paz.

Imagen No.- 1 Arte urbano en calles de

Paris, obra sin título de la colección “Rainbow”.

2.- Joel Cooper “Máscaras de origami teseladas”.

Artesano estadounidense que trabaja con el origami teselado, es decir, forma una especie de escamas. Crea rostros de personajes históricos, máscaras que representan a seres míticos y reales a manera de esculturas de papel, apoyándose con acabados de esmaltes metálicos.

Imagen No.- 2 obra Hieronymus Bosch (1490-1500) pintor reconocido por su tríptico “El jardín de las delicias”.

3.- Robert J. Lang en colaboración de Linda Mihara “Monumental origami”

Artista que ha expuesto el origami plegado en figuras a escala. Su exposición funge como “Monumental Origami” ya que sus plegados geométricos a gran escala llegan hasta 4 metros y para poder apreciarlos debe ser a distancia.

Produjo la más grande representación de origami en el que un mago lanza al aire una hoja de papel, que se convierte en una grulla y vuela lejos. Obra hecha en honor a un famoso grabador de madera japonés Katsushika Hokusai.

Imagen No. – 3 Obra “Magician Transforming Paper into a Bird”

En conclusión…

Actualmente el origami es una herramienta que sostiene las expresiones más complejas y sutiles donde el autor va vaciando los contenidos de su conciencia.

Mientras este material tan indispensable exista, el origami seguirá sorprendiéndonos.

Por: Marisol Díaz e Isabel Téllez