Por: Esaú Hernández

Hablar del taco no es hablar de un platillo específico, es hablar de un modo de comer, de un estilo de vida, de una forma de alimentación que ha estado presente en México desde tiempos prehispánicos y que hasta hoy subsiste como uno de los consentidos de nuestra cocina. El taco es el alimento mexicano con mayor difusión por el mundo y también uno de los más deformados pese a su facilidad y practicidad.

Un auténtico taco es aquel que se prepara con una tortilla de maíz o de harina de trigo (en el norte del país), que se rellena con algún alimento y puede ser acompañado con alguna salsa o simplemente comerlo solo, de forma enrollada o doblada.

El origen de este manjar nos traslada al México prehispánico, donde las mujeres enviaban comida envuelta en tortillas a los hombres que trabajaban para después comerla en medio de las jornadas. Además, se sabe que en los grandes banquetes del emperador Moctezuma, éste comía sus alimentos con una tortilla utilizándola como una especie de cuchara, tomando la comida entre ella.

Con ello, nos damos cuenta que el taco no tiene estratos sociales, ni protocolos, ni discrimina a nadie, él está presente en todos lados y es amado por todos, lo podemos encontrar en puestos callejeros, en locales establecidos, en nuestras casas, y hasta en los restaurantes de manteles largos.

TODO CABE EN UN TACO SABIÉNDOLO ACOMODAR.

Al estar extendido por todo el territorio nacional, las variedades de relleno, incluso los sabores de las tortillas son infinitos, los hay desde lo más básico como el taco mata hambre que consiste solo en la tortilla enrollada con sal hasta los más extravagantes y modernos con caviar y oro comestible. Generalmente el taco recibe su nombre por su relleno, su textura, por la forma de prepararlo, presentarlo a la venta o por la región geográfica donde se elabora.

Algunos de los tacos más consumidos son:

Tacos al pastor o de trompo: los favoritos de muchos y recientemente nombrados el mejor alimento de México, consiste en la tortilla rellena de carne de cerdo condimentada con especias, chiles secos y en ocasiones achiote, ensartada en una espada o pastor que se cocina lentamente mientras se gira manualmente por el taquero para después cortar rebanadas muy delgadas de carne; se acompañan con piña asada, cilantro y cebolla picados.

Tacos de barbacoa: carne de borrego o de chivo suave y jugosa envuelta en pencas de maguey y cocida de forma tradicional en hornos bajo tierra, suele acompañarse con salsa borracha, salsa de aguacate o un chile en vinagre.

Tacos de guisado: estos tacos también son conocidos como tacos de cazuela, pues se disponen los guisos en cazuelas de barro para que el comensal pueda servirse al gusto, generalmente se prepara la tortilla de maíz rellena con un poco de arroz y los guisados un poco caldosos como mole, rajas, adobo, frijoles y chicharrón en salsa.

Tacos acorazados: En Morelos existen los tacos acorazados, similares a los de guisado, se elaboran con arroz blanco o rojo y el relleno varía de huevo duro, milanesa o tortitas de papa, se acompañan con rajas con cebollas asadas.

Tacos de canasta: como bien dice el nombre, son transportados en una canasta, ya sea en el brazo de quien los vende o en la parte trasera de una bicicleta. Los hay de frijol, chicharrón, adobo, papa y longaniza. Los tacos se acomodan dentro de la canasta y se cubren con plástico y alguna tela gruesa para mantener el calor por varias horas.

Tacos suaves: llamados suaves por la textura de la tortilla, se rellenan de bistec asado, longaniza, tripa, salchicha o suadero. Suelen acompañarse con salsa de chile de árbol, salsa de tomatillo o de chipotle.

Taco placero: son típicos en el centro del país, se preparan con elementos encontrados en la plaza, tianguis o mercados, los más comunes llevan chicharrón, aguacate, queso fresco, nopales, rábano y cilantro; en algunos lugares se preparan con cecina, charales o acociles.

En taco está diseñado para disfrutarse en todos los sentidos, encantando a la vista, al olfato y al paladar, generando experiencias plenamente gustosas, saciándonos cada vez que emprendemos una aventura culinaria con este manjar en nuestras manos porque si, es de ley comerlo con las manos, gozando, conviviendo y honrando la cultura gastronómica de México, LARGA VIDA A SU MAJESTAD EL TACO.