De las que no se acercan a la realidad, fotos que por más buenas que sean técnicamente, no hay cámara que les haga justicia, sitios que encantan, que desaparecen al resto del mundo y te aíslan en el silencio de la naturaleza.

Algo así son las dolomitas italianas; decir que es un lugar biodiverso es poca cosa. Muchos le llaman ‘las montañas rosas’ a estas formaciones rocosas que se extienden por más de 140 mil hectáreas invadiendo las provincias de Trento, Bolzano, Belluno, Pordenone y Udine, el lugar perfecto para vivir la experiencia de un roadtrip en Europa.

Su belleza y altura las hace parecer inalcanzables, y es que por sus paisajes espectaculares, atrae a personas de todo el mundo que desean explorar el turismo de montaña en las mejores zonas de senderismo y rappel. Esto sin mencionar que aquí se encuentra Dolomiti Superski, el centro de esquí más grande del mundo.

Si quisiéramos destacar cada uno de sus atractivos no terminaríamos, pero el día que decidas visitar las Dolomitas Italianas debes recorrer la Marmolada, un conjunto de cumbres donde se encuentra la más alta de todo el sistema rocoso, Punta Penia, con 3,343 metros de altura. El teleférico que traslada a los turistas entre montañas los lleva hasta el Glaciar de la Marmolada, que en época de invierno son aún más extraordinarios, así como los azules turquesas de los lagos Fedaia y Sorapsis.

La ruta Tres Cima de Lavaredo, y de Cinco Torres, son los otros dos conjuntos montañosos más conocidos, los cuales complementan de manera incomparable a los pueblos italianos, capaces de trasladar a otra época a todo aquel que los visita. Otro de sus principales atractivos, son las trincheras que se conservan de la Primera Guerra Mundial, donde las tropas italianas se enfrentaron al ejército del imperio austrohúngaro.

¿Lo mejor?, el acceso a todo el entorno es gratis, a excepción algunos traslados a la cima de los montes. Para llegar a la zona, lo más sencillo es volar a los aeropuertos de Venecia, Verona, Milán o Múnich.