Hoy en día, los seres humanos nos enfocamos tanto en encontrar la felicidad basándonos en réplicas externas y la copia de una vida ajena que incluso, en esa búsqueda absurda e inconsciente, no logramos hallar. Las situaciones que nos generan alegría y regocijo están frente a nuestros ojos y no las percibimos, siendo el causante de un futuro desafortunado que claramente, nosotros mismos elegimos.

 

Supuestamente, los gatos son los únicos seres vivos a los que se les dio la oportunidad de tener siete vidas, a los humanos ni siquiera se nos otorgó el derecho a ese mito, con más razón, debemos centrarnos en buscar “eso” que nos mueva, que nos haga sonreír una y otra vez; haber logrado una meta, la primer palabra de un hijo o un largo abrazo de un ser querido son grandes ejemplos de momentos en los que debemos disfrutar y sobre todo, aprovechar para enriquecer esa felicidad propia que tanto buscamos a diario. También podemos iniciarnos en un hábito saludable como la pintura, el ejercicio o la lectura, siempre manteniéndonos fuera de una visión superficial, material y ajena a nosotros.

 

Hay que tener claro que en el mundo siempre existirá alguien con más dinero, más pertenencias y una vida de mayores lujos que nosotros, pero siempre habrá quien nos visualiza como su ejemplo. Por eso, es necesario aprender a valorar lo que tenemos y explotar al máximo cualquier situación que se presente frente a nosotros, con eso, poco a poco y de forma natural, comenzarán a llegar cosas mejores o por lo menos, habrá cambiado para bien, la percepción de cada uno.

 

Podemos tomar como ejemplo el curso “Psychology and the Good Life” de la Universidad de Yale, al cual asisten 1,200 alumnos a la semana que trabajan en incrementar sus conexiones sociales y mostrar mayor gratitud a la comunidad que los rodea. O también, al gobierno de Delhi, en India, que ha implementado en sus escuelas, el dar lecciones diarias de felicidad como parte de su programa educativo, por medio de yoga y meditación, con el objetivo de que los niños se enorgullezcan de su propio trabajo.

 

Estas dos incursiones deberían desarrollarse a nivel mundial, ya que son innovaciones educativas realmente benéficas ante el crecimiento personal, unas que a largo plazo formarán individuos más humanos y menos materialistas, fomentando el empoderamiento personal y la búsqueda de soluciones para una felicidad propia. Incluso, sería bueno que se otorgara a personas de todas las edades, con la intención de que cada uno de nosotros entienda que hay acontecimientos diarios que nos permiten vivir aunque sea un minuto de felicidad, pero teniendo siempre presente que debe nacer de uno mismo.