Ahora sí la adrenalina estuvo elevada y las expectativas volaron el techo. Como buena viajera, sé que un destino no debe juzgarse nunca, pero no venía preparada para quedarme tan corta con lo que esperaba de este hermosísimo estado. La aventura jarocha por excelencia son los rápidos de Jalcomulco, pero decidimos ir a descubrir otros rincones. Seis personas y tres perros, emprendimos en manada hacia la playa “El Farallón,” nuestro hogar temporal bajo las estrellas, con todo el calor y la magia de la selva veracruzana, les dejo lo mejor de nuestra experiencia. 

Kayak & snorkel

Toda buena aventura empieza temprano, así que junto al sol partimos hacia el Puerto de Veracruz. Ahí nos encontramos con nuestros amigos de Monkey Fish, con quienes “kayakeamos” contracorriente hacia la Isla de Sacrificios.

Con todo y perros llegamos al spot para practicar snorkel; un paraíso de agua transparente que entre el panorama industrial se nos presentó como un loquísimo oasis. La pasamos increíble nadando entre el arrecife y miles de peces de todos los colores.

Después de la remada el cuerpo ya exigía comer, así que nos adelantamos a Chachalacas para calmar el hambre antes de la siguiente actividad.

Sandboard

Nos reencontramos con el equipo de Monkey Fish y después de un divertidísimo y extremo recorrido entre las dunas nos recibió la inmensidad de la arena de Chachalacas, con curvas, subidas, bajadas, reflejos y colores.

El impresionante paisaje casi nos hace olvidarnos a lo que íbamos: sandboard. Parece fácil, pero créeme que requiere de su técnica. Aunque no serás un profesional en tu primer intento, no te van a sobrar las carcajadas y revolcadas en la arena, además la vista va a premiar cada uno de tus esfuerzos.

El atardecer hizo de las suyas y caminamos entre las dunas, pintadas de naranja, para regresar a nuestro campamento.

Rapel

Al siguiente día, de camino al rapel hicimos una parada en Quiahuiztlán, un panteón antiguo con vista al mar y una peña enorme que acompaña al sitio arqueológico.

Después del regalito espontáneo, continuamos nuestro camino hacia Villa Rica.

Una vez que atravesamos la playa, hicimos un pequeño hike y llegamos por fin al punto del que íbamos a descender; Veracruz nos sorprendió una vez más con una cañada que llegaba hasta el mar. La adrenalina del rapel se mezcló con la sal del viento para crear una experiencia única en compañía del atardecer.

Buceo

Nos alcanzó el tiempo y llegó el fin de nuestro viaje, así que decidimos vencer la efímera depresión y echarnos un último chapuzón en aguas jarochas.

Los buceos en Veracruz son famosos por los pecios que hunde la marina para propiciar el crecimiento de coral en el área. Junto al equipo de Mundo Submarino Veracruz, hicimos nuestro primer descenso para ver al cañonero C-5.  

El segundo descenso nos compartió un poco más de la vida marina de la zona, con muchos peces y buena visibilidad. No hubo mejor forma de terminar el viaje que con un gran abrazo al mar.

Bucear se ha convertido en una de mis actividades favoritas, si no estás certificado o certificada, hazlo, te vas a acordar de mi.

Hicimos todo lo que los días nos permitieron y aprovechamos cada segundo del viaje. Y si de viajar he aprendido algo, es que no existen días suficientemente largos para terminar de conocer un lugar, así que pretextos sobran para regresar y seguir explorando sus rincones.

Veracruz, eres grande.

Cosas que debes saber:

  • No esperes la mejor gastronomía, el verdadero sabor te lo da la experiencia. (Pero, ir al Café de la Parroquia en el Puerto de Veracruz es una visita obligada).
  • Si te vas a mover, llevar coche será tu mejor elección.
  • Para las mejores aventuras en TODO Veracruz, contacta a nuestros cuates de Monkey Fish y diles que vas de mi parte.

Monkey Fish:

@monkey_fish_veracruz

www.monkeyfish.com.mx